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Crítica de Encontrarás dragones, de Roland Joffé (Crítico: Santiago Baena)

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Encontraras dragonesEscucha la crítica de Encontrarás dragones.

 

TÍTULO ORIGINAL: There be dragons

DIRECTOR: Roland Joffé

NACIONALIDAD: EEUU

AÑO: 2011

DURACIÓN: 120’

 

“Encontrarás dragones” ha venido a llamarse la última película del británico Roland Joffé (Los gritos del silencio, la Misión), en referencia a las inscripciones que aparecían en los mapas medievales cuando se trataba del fin del atlántico, el fin del mundo, donde podía haber hasta dragones. Y como plato fuerte encontraremos a Charlie Cox en el papel de Josemaría Escrivá, el fundador del Opus Dei y pretexto fundamental de la película.

La historia se va contando retrospectivamente a sí misma, a través de la voz moribunda de Manolo Torres, un amigo de la infancia de Escrivá, que le revela a su hijo su vida a propósito de un libro que quiere escribir éste sobre san Josemaría. Entonces Roberto (Dougray Scott), el hijo, enfrentado hacía años con su padre, va descubriendo la amistad que le unía con Josemaría, que habían compartido un año de seminario, y que ambos habían sufrido los horrores de la Guerra Civil española, Torres como miliciano republicano y espía de los nacionales, y Escrivá perseguido por su condición de sacerdote.

Es una lástima que el aspecto más jugoso de la producción, todo el que se refiere al Opus Dei y su fundación, se trate de una manera tan meliflua, desapasionada, cuando es lo más crucial de la película, mucho más que la historia paralela del pelotón republicano que avanza hacia Madrid, tópico de cinta bélica y muchísimo menos interesante. Parece como si se hubiera querido pasar por la vida de san Josemaría un poco de puntillas, sin entrar en polémicas ni en temas candentes, cuando es un tema que suscita controversia a la primera de cambio. No critico la discreción del tratamiento, de hecho creo que es exquisito además de objetivo (el director Joffé es agnóstico y no tiene nada que ver con el Opus) y preciso también, porque me consta que se han documentado a conciencia y los episodios que aparecen se ajustan a lo que pasó en realidad. No encontrarás una réplica a la peli Camino de Javier Fesser, en absoluto, pero sí que se podría haber hecho más énfasis en la bonita y difícil historia de la fundación del Opus Dei. Por no hablar del culebrón de Manolo Torres con los republicanos, enamorado de una brigadista húngara (Olga Kurylenko), que está con el capitán del pelotón y no le corresponde.

Comete el pecado capital de la soberbia, va muriendo en su excesiva ambición de ser a la vez cine bélico, biopic hagiográfico y drama folletinesco. Cómplice de ello es el guión, no demasiado pulido, que tiene algunas inconsistencias notables, a saber, la falta de conexión entre las dos historias, máxime cuando sus protagonistas son dos amigos de la infancia que podrían haberse reencontrado años después, durante la guerra, con la consiguiente tensión dadas sus diferencias, y un final pseudo-místico que rompe el tono sobrio y ajeno a efectismos anterior en cuanto a religiosidad se refiere. O el excesivo maniqueísmo entre los protagonistas, un poco básico, donde se notan también los vértices del guión.

La factura técnica es imponente, y está cuidado cada detalle en la ambientación para recrear la época con gran realismo. Chapó. Estupenda dirección artística, interpretaciones muy conseguidas, y algunos destellos de maestría como los de Geraldine Chaplin o Derek Jacobi.

En definitiva una película menor, que se pierde un poco por el camino para no encontrarse, aunque dejando buen gusto y puede que picando la curiosidad de los que no conozcan la vida del gran santo que fue san Josemaría.

PUNTUACIÓN: 6